Pickleball en México

El pickleball se ha convertido en una de las disciplinas deportivas emergentes más interesantes a nivel internacional. Su combinación de elementos del tenis, el bádminton y el tenis de mesa, junto con reglas relativamente sencillas y una curva de aprendizaje accesible, lo ha posicionado como una alternativa atractiva para personas de diferentes edades y niveles de condición física.

En México, este deporte comienza a abrirse camino dentro de una cultura deportiva en la que disciplinas como el fútbol, el tenis, el pádel y el golf ya cuentan con comunidades consolidadas. Aunque el pickleball todavía se encuentra en una etapa de desarrollo en comparación con esos deportes, cada vez despierta mayor interés entre jugadores recreativos, empresarios, clubes deportivos, comunidades residenciales, hoteles y desarrolladores de espacios de recreación.

Su potencial radica no solamente en la práctica deportiva, sino también en las oportunidades que ofrece para crear comunidades, desarrollar instalaciones especializadas, organizar torneos y construir modelos de negocio relacionados con el bienestar, el turismo y el entretenimiento.

El crecimiento del pickleball en México debe entenderse, por tanto, como un proceso de introducción, consolidación y profesionalización. El reto consiste en convertir la curiosidad inicial en una práctica habitual, con instalaciones accesibles, entrenadores capacitados, competencias organizadas y una comunidad que garantice la continuidad del deporte a largo plazo.

¿Cómo se ha posicionado el pickleball en México?

Un directorio especializado publicado en mayo de 2026 reporta más de 300 canchas activas, 95 clubes deportivos y 43 hoteles o complejos turísticos con instalaciones de pickleball, distribuidos en 24 estados. Se trata de un inventario elaborado por una fuente especializada, no de un censo oficial nacional independiente, por lo que las cifras deben considerarse estimaciones sujetas a verificación.

El posicionamiento del pickleball en México se encuentra en una fase de desarrollo. A diferencia de Estados Unidos, donde dispone de una comunidad de jugadores mucho más amplia y de una industria especializada, en México todavía tiene una presencia desigual entre regiones y ciudades.

Para comprender la evolución del pickleball en México, conviene observar los torneos, la expansión de los espacios de juego y la aparición de iniciativas dedicadas a promoverlo.

Durante 2024 y 2025 comenzaron a hacerse más visibles las iniciativas comerciales y competitivas que buscan desarrollar el pickleball en distintas ciudades mexicanas. Un ejemplo es el Skechers Pickleball Tour, que recorrió cinco ciudades en 2024 y reunió a más de 600 participantes, según una publicación de Claro Sports del 24 de abril de 2025.

En mayo de 2025, el Pickleball Tour México celebrado en Puebla reunió a más de 120 jugadores nacionales e internacionales. Los organizadores señalaron que las inscripciones habían superado las de la edición anterior, una señal favorable de crecimiento para ese circuito particular.

Poco después, el Puebla Pickleball Open 2025 congregó a más de 150 participantes de distintas entidades mexicanas y de países como Estados Unidos y Guatemala. El evento contó con el respaldo del Instituto Municipal del Deporte de Puebla, lo que demuestra que la promoción del pickleball también está llegando a las instituciones públicas.

Estos datos son relevantes porque reflejan tres aspectos: mayor capacidad para convocar jugadores, presencia de participantes de diferentes regiones y un interés creciente por organizar competiciones con mayor estructura.

Sin embargo, las cifras corresponden a eventos específicos. No deben sumarse como si fueran jugadores únicos ni interpretarse como un censo nacional, ya que una misma persona puede participar en varios torneos.

¿Cómo se posiciona México a nivel mundial?

La posición internacional de México debe analizarse con cuidado, ya que no existe una única clasificación que mida de manera definitiva el nivel de todos los países. Se pueden comparar los resultados de los jugadores profesionales, las clasificaciones individuales, el desarrollo de los torneos y la infraestructura deportiva.

La clasificación de dobles masculinos de DUPR para Centroamérica y el Caribe publicada en septiembre de 2026 muestra a varios jugadores mexicanos entre los primeros puestos regionales. Por ejemplo, Daniel De La Rosa aparece en segundo lugar, mientras que Eduardo Santini Ayon y Marco Osorio figuran entre los cinco primeros.
https://www.dupr.com/es/continental-rankings/central-america-and-caribbean

Esto indica que México cuenta con deportistas capaces de competir a un nivel elevado dentro de su región. Sin embargo, una posición destacada en Centroamérica y el Caribe no equivale a estar entre los mejores del mundo: son ámbitos competitivos distintos.

En el circuito profesional, una referencia adicional es Eduardo Santini Ayon. Un registro especializado de resultados de la PPA Tour lo sitúa en el puesto 81 masculino en su clasificación propia, calculada a partir de partidos disputados desde 2023. Esta cifra no debe confundirse con el ranking oficial mundial de la PPA ni interpretarse como la posición de México como país. La diferencia entre estas clasificaciones es importante: DUPR utiliza una metodología de rating para estimar el nivel de los jugadores, mientras que el ranking mundial de la PPA se basa en puntos obtenidos en sus torneos durante las últimas 52 semanas.

Como vemos, México no parte de cero. Ya existe una base de jugadores competitivos, participación en torneos y organizaciones que buscan fortalecer la disciplina. El siguiente paso consiste en transformar esos avances individuales y regionales en resultados internacionales más constantes.

México tiene potencial competitivo, pero todavía necesita consolidar una estructura que le permita traducir ese potencial en una presencia más fuerte y sostenida en el escenario mundial.

La principal oportunidad de México es desarrollar simultáneamente dos frentes: ampliar la cantidad de personas que practican el deporte y elevar el nivel de sus mejores jugadores. Un país puede tener muchas canchas y jugadores recreativos sin contar todavía con una élite profesional competitiva; del mismo modo, puede producir atletas destacados sin disponer de una base amplia de practicantes.

Por eso, el crecimiento sostenible del pickleball mexicano debe combinar participación masiva, organización deportiva y desarrollo de alto rendimiento.
La conclusión es que México se encuentra en una etapa de crecimiento y construcción de su identidad internacional. Ya cuenta con señales de competitividad regional y con jugadores que buscan avanzar en el circuito internacional, pero todavía tiene camino por recorrer para consolidarse entre las principales potencias del pickleball mundial.

Su futuro dependerá de que los avances actuales se conviertan en una estructura duradera que permita formar nuevos jugadores, sostener torneos de calidad y producir resultados competitivos de manera consistente.
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