Jalisco

Ubicado en la región occidente del país frente a las costas del Océano Pacífico, el estado de Jalisco es, por derecho propio, el máximo embajador cultural de México ante el mundo. Es una tierra fértil y diversa donde los símbolos más arraigados de la mexicanidad, como el tequila, el mariachi y la charrería, conviven de manera orgánica con una economía deslumbrante. Jalisco ofrece un viaje fascinante que transita desde la sofisticación urbana y tecnológica hasta playas paradisíacas y místicos paisajes agaveros.
Hablar de Jalisco es hablar del alma de México. Sus expresiones culturales, como los acordes del Mariachi y el arte de la Charrería, han sido declarados Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO. La capital es un imán artístico continuo, albergando el monumental Hospicio Cabañas, famoso por los frescos de José Clemente Orozco y eventos internacionales de primer nivel como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) y el Festival Internacional de Cine, consolidando al estado como el corazón intelectual del occidente mexicano. A este ecosistema tecnológico se suma su liderazgo en la industria alimentaria y su célebre gastronomía tradicional con la jugosa birria y las emblemáticas tortas ahogadas a la cabeza, posicionando al estado como un imán para nómadas digitales y grandes inversiones globales
Hablar de Jalisco es hablar del alma de México. Sus expresiones culturales, como los acordes del Mariachi y el arte de la Charrería, han sido declarados Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO. La capital es un imán artístico continuo, albergando el monumental Hospicio Cabañas, famoso por los frescos de José Clemente Orozco y eventos internacionales de primer nivel como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) y el Festival Internacional de Cine, consolidando al estado como el corazón intelectual del occidente mexicano. A este ecosistema tecnológico se suma su liderazgo en la industria alimentaria y su célebre gastronomía tradicional con la jugosa birria y las emblemáticas tortas ahogadas a la cabeza, posicionando al estado como un imán para nómadas digitales y grandes inversiones globales

